miércoles, 25 de marzo de 2015

#3 - No creo ser un solista

Mariano Di Cesare
Luján de Cuyo, Mendoza


¿Qué te acercó a la música?
La música se acercó sola, y creo que fueron Los Auténticos Decadentes los que me la presentaron formalmente. 

¿Cuáles fueron tus primeras incursiones?
Creo que fueron las mismas que las de varios de mi generación: armar baterías con tachos y parches de radiografías, aprender "Come as you are" en la guitarra... 

¿Tenés una metodología de composición y trabajo? 
Sí, darle constancia a una pequeña idea para que se expanda. No pasa todos los días.

¿Cuál es el momento más placentero del proceso musical? 
El momento en el que asalta por sorpresa una melodía escondida, que no podría haber salido nunca de la búsqueda. 

¿De qué hablan tus canciones? 
Quisiera pensar que hablan de la gente de hoy.

¿Qué esperás que pase con tus canciones?
No espero mucho, en realidad nunca espero nada, pero supongo que esperaría que no se vuelvan aburridas.

¿Cuándo empezaste tu camino solista y por qué? 
Tengo muchos amigos con los cuales compartimos mis ideas musicales, no creo ser, yo, un solista. 

¿Cómo ves la escena musical?
Hermosa, renovada, actual, globalizada e informal.

¿Con que músicos de tu entorno te sentís emparentado?
Con el entorno de los músicos que, aun llevando años en la música, mantienen el espíritu principiante, esos con pasión desenfrenada.

¿Encontrás alguna identidad musical propia de tu zona o circuito?
Sí, pero es indefinible en mi lenguaje.  

¿Un disco?
Álbum Desconocido, segundo disco de Lavanda Fulton.

¿Una canción?
“Las cucarachas”, de Álbum Desconocido.

¿Una frase?
“Tampoco me opuse a la idea de que hace mal, meterse a la pileta después de almorzar”, de “Las cucarachas”.

¿Un espacio?
Mi cama. 

¿Con quién continuamos esta serie?
Ludovico Zanettini de Puar, Mendoza →

EL MÚSICO POR SU CANCIÓN: "LAS CASAS ENTRE SÍ".
http://principeidiota.bandcamp.com/track/las-casas-entre-s

miércoles, 18 de marzo de 2015

#2 - Vivir es música

Rochu, Rocío Bernardiner
Banfield, Buenos Aires



¿Qué te acercó a la música?
Supongo que lo primero que me acercó a la música fue el corazón de mi mama latiendo y todo lo que se escuchaba desde ese adentro, claro que no me acuerdo nada de eso. Para mí, vivir es música. Siento que todos tenemos la música en nuestro adentro de alguna manera u otra, algunos conectamos más o menos con eso, pero ahí está. Ahora, en lo más concreto , por un lado, mi papá es un gran melómano, y me acuerdo que siempre sonaba música en mi casa, más que nada me acuerdo que armaba unos compilados en cassette y los íbamos escuchando en el auto, sonaban Los Beatles, Frank Sinatra, Dolly Parton, también mucha música clásica, sevillanas, Gershwing, Queen. Tengo un recuerdo grabado con la Lau (Lisa Agüero), tendríamos ocho, nueve años, y nos juntábamos en su casa (quedaba a dos cuadras de la mía) y escuchábamos Queen y Los Beatles y bailábamos y descontrolábamos en patas una alfombra en el living.
Después, cuando fui creciendo, siempre tuve a mi hermana Sol como guía, y casi todas las bandas que conocí fue porque ella las escuchaba, Charly, Spinetta, Soda, Blur, entre miles más. Creo que me quise comprar una guitarra porque ella quería una, pero me parece que a ella se le fue la iniciativa y yo finalmente convencí a mi viejo y me compró una criolla para una navidad. Yo tendría trece o catorce años. Desde ese día, siempre soñé con tener una banda. Me encerraba en un cuarto en la casa de mi abuela Irma, que vivía abajo, y con los dos acordes que conocía inventaba algo. Era malísimo, obvio, pero encontré ahí algo que me hacía bien.

¿Cuáles fueron tus primeras incursiones?
La primer banda en la que toqué fue en el colegio, tendríamos quince años. Hacíamos covers de Nirvana, Soda, Divididos… Yo no sabía casi tocar, pero nos juntábamos a ensayar, ahora mucho no me acuerdo ya, pero estoy segura que nos divertíamos. Cuando salí del colegio, un verano en Uruguay conocí a Pato (de Larrechea), al Rata (Ignacio Cabrera) y a Jero (Potenzo), y ahí comenzó una etapa de mucha hermosión. Armamos una banda que se llamaba Bcuadro. También estaba la Lau y hacíamos nuestras propias canciones, nos juntábamos a tocar, a salir, a comer, íbamos a ensayar al Árbol (Árbol Caído), llegamos a hacer algunas fechas. En ese momento conocí a grandes amigos hasta el día de hoy, los Ánima Bendita, el Chango (Miguel García), Sole Helicópteros, todas personas que quiero mucho. Ya en la universidad del cine, me encontré con grandes amigas, con las que salíamos a filmar y hacíamos algunos videos para nuestros amigos, Dos Aviones, Ánima, Familia Costa. Por esa época conocí a Orilo Blandini, quien inmensamente generoso y casi sin conocerme, me invitó a hacer la música para una de sus letras, para un disco que iba a sacar con Doma. Esa fue la primera canción que hice en la que me animé a cantar, "Los Caballos".

¿Tenés una metodología de composición y de trabajo?
Puede ser que mi forma sea conectarme con lo que me pasa y dejarlo salir, siempre todo a la vez, la música y la letra. Suelo grabar bastante todo lo que se me viene, antes con la compu, ahora con el celu, y después escucho y veo qué onda, si me gusta, si me pasa algo con eso que canto o con eso que digo. Es medio como escritura automática, creo. No soy de reescribir letras o darle muchas vueltas, me gustaría poder dedicarle más a eso, pero no me sale. 

¿Cuál es el momento más placentero del proceso musical?
Para mí, lo más placentero es lo desconocido del otro en el momento de compartir la música. Por ejemplo, al hacer una canción, cuando el otro encuentra algo nuevo que es completamente impensable e inalcanzable para uno dentro de esos dos acordes, puede ser un coro, un teclado, una guitarra… Eso me parece hermoso. Las canciones llegan a lugares impensados. Me gusta mucho el proceso de armado, amo que una canción sea un acabado de pedacitos de distintas personas, pedacitos de nuestros interiores, de nuestros dedos, de nuestras manos y de nuestras voces.

¿De qué hablan tus canciones?
Mis canciones hablan de mí, del miedo, del amor, de mi familia, de mi novia, de lo que quiero, de lo que no quiero. Muchas veces me dan aliento, me sacan de la nube, como si fueses angelitos que me cuidan, o que me recuerdan que la vida es frágil pero divina y que hay una fuerza superior que nos guía, pero que a su vez esa fuerza somos nosotros mismos. No sé, digo.

¿Qué esperás que pase con tus canciones?
Espero que las canciones me sigan gustando y que yo les siga gustando a ellas, así siguen viniendo.

¿Cuándo empezaste tu camino solista, por qué?
Creo que nunca empecé un camino solista, un camino sol-sista, algo así como al sol con hermanas, es más lo mío. Una vez grabé sola unas canciones en mi compu con el garage band. Mis amigos por suerte me entusiasmaron para que arme una banda, Marian (Villasante) y Roncha (Villasante) me hablaron de Roki (Roc Fernández), que también ensayaba en el Árbol, y después, por otro amigo, llegó Ine (Inés Copertino). Yo simplemente estaba buscando unas amigas para compartir canciones y aparecieron estas extraterrestres musicales tocando a mi puerta, una verdadera aparición, un regalo que cada día disfruto y agradezco su presencia en mi vida. Son unas magas y disfrutamos mucho tocando juntas. Mientras esa fuerza siga su llama y su viento, aquí seguiremos. Y aun si un día me quedase sola, buscaría nuevos compañeros. No me gusta la palabra solista.

¿Cómo ves la escena musical?
Veo muchos cancioneros y muchas bandas llenas de ganas y llenas de verdades. Creo que es un momento muy bueno para la música, la tecnología democratiza el hacer y hay muchas personas dispuestas a buscar su propio camino. Sería bueno que existan más posibilidades y recursos para los músicos, pero por suerte eso no limita los corazones y la música sigue sus vuelos.

¿Con que músicos de tu entorno te sentís emparentada?
Me siento cerca de todo lo que me gusta, también de mis amigos que hacen música, Mi Amigo Invencible, El Chango, Marian, Diosque, Los Reyes (del Falsete), Lala Cianfagna, los Costa, (El Extra y) Los Imposibles, La ola que quería ser chau, Valentín y los Volcanes, El mató (a un policía motorizado), Los Animales Superforros, Astro, la Javiera (Mena), Shaman, Little Jesus, Juan Wauters, Helado Negro, Chancha Vía Circuito, Mic y Mouse, Entel, Posavasos, Lisa Agüero, Axel Krygier, el Sexteto Irreal, Manu Schaller.

¿Encontrás alguna identidad musical propia de tu zona o circuito?
Encuentro en común que hay mucha libertad y respeto.

¿Un disco? 
Relatos de un incendio, de Mi Amigo Invencible.

¿Una canción?
"La cura", Diosque.

¿Una frase?
"En las noches del mundo, somos puntos conectados", Posavasos.

¿Un espacio?
Plasma.

¿Con quién continuamos esta serie?
Mariano Di Cesare, cantante de Mi Amigo Invencible y de El príncipe Idiota


LA MÚSICA POR SU CACIÓN: "TU AMOR HACE QUE TODO SEA MÁS LINDO".

miércoles, 11 de marzo de 2015

#1 - Sos música

El Chango, Miguel García
Llavallol, Buenos Aires





¿Qué te acercó a la música?
Tengo recuerdos de estar en la música desde muy chiquito y, sin dudas, fue mi familia lo que más me acercó a la música. Mi viejo tocaba de oído la guitarra y de vez en cuando se cantaba alguna canción. En casa se escuchaba música todo el tiempo, de todo tipo. Mi abuelo Marcos, abuelo materno, falleció cuando yo tenía cuatro años, y en casa había quedado una vieja guitarra suya. Recuerdo jugar mucho con esa guitarra, que todavía tengo. Yo vivía arriba de la casa de mi abuela Pepa, una abuela hermosa que me hizo escuchar mucho tango y ópera. Ella me compró mi primer órgano, un Casio Ca-100, a mis trece años. Antes de eso, a mis nueve, mamá me regaló una guitarra de estudio y me consiguió un profe de guitarra, Victor Well, un señor mayor que venía a casa y me daba clases de guitarra clásica y de inglés (?!), solfeo y teoría musical. También estaba mi abuelo Juan, abuelo paterno, que era concertista y muy estudioso de la guitarra, aunque raramente daba conciertos. Él era maestro de música y tenía su propia academia, Academias Munro. Yo veía a mi abuelo una o dos veces al año, y cuando lo escuchaba tocar la guitarra clásica era algo que no podía creer. Fue él quién me regaló mi primera guitarra eléctrica y un equipo, a mis doce años. Era una guitarra nacional marca Mellow String, modelo Les Paul, de caja roja, hermosa, que ya adolescente vendí en un tugurio de Berazategui para comprarme una Strato Peavey, acción de la que siempre me voy a arrepentir.

¿Cuáles fueron tus primeras incursiones?
Como contaba antes, desde muy chico estuve ligado a los instrumentos. Juego con la guitarra desde que tengo memoria. Mi primera canción la compuse a los ocho o nueve años, se llamaba "Contento". A los once o doce armé mi primera banda Los civiles, con un gigante amigo que aún conservo, Emiliano "Mimi" Pedernera, y mi hermano Guille. De ambas cosas hay un registro grabado en cassette debidamente escondido. La primera vez que toqué en vivo fue en 1996, con mi banda de ese entonces, Eugenio Atilio Mazakote. El show terminó muy mal, cuando los vecinos denunciaron los ruidos molestos y cayó la policía.

¿Tenés una metodología de composición y trabajo?
Al principio pensaba que no tenía una metodología de composición, que las canciones llegaban cuando debía ser y bla bla bla. Con el correr de los años entendí que, detrás de ese pseudo hippie-romanticismo hay también un método y un juego. No es un método ordenado y consciente del todo, pero hay mecanismos que se repiten y búsquedas que siempre aparecen. En la mayoría de las canciones, lo que me funciona como disparador es la música, una idea rítmica, un sonido, una idea melódica. Generalmente, hago la música antes que la letra y casi siempre lo hago con una computadora como soporte, para ir grabando las partes que voy consiguiendo en el ejercicio propio de la composición. De este método rescato las enormes posibilidades que ofrece tener un programa multipista e instrumentos virtuales y plug-ins y demás a disposición del juego creativo de cada uno. Pero en mi caso particular, me fue acortando mucho la memoria musical instantánea, así que ahora me doy cuenta que me cuesta mucho hacer una canción y recordarla al día siguiente si no la tengo grabada. Es como la calculadora, que nos va alejando de los ejercicios matemáticos. O como esa cosa de googlear y descansar en el buscador para obtener respuestas, en lugar de guardarlas en la cabeza.
Luego de la música viene la letra y este es el momento en el que más me demoro. Tengo una melodía a la que le agrego una letra con una métrica más o menos establecida por la melo, pero generalmente no tengo una idea previa de lo que voy a tratar en el texto. Lo voy descubriendo en el transcurrir de la letra. Al principio arranco como un ejercicio surrealista, pero el molde de mi sensibilidad necesita un resultado que tenga sentido, así que, por esto, podría decir que mis letras no son surrealistas. Pero de las letras hablaremos luego, creo.

¿Cuál es el momento más placentero del proceso musical?
Hay dos momentos que son muy diferentes y son idénticos en intensidad. El primero es el momento en el que estoy haciendo una canción. Para mí, ese momento es único y sumamente hermoso. Entregarse a eso que está sucediendo es como entrar en otro orden de espacio/tiempo y es también imposible de describir.
El otro momento es cuando estoy tocando en vivo. En ese momento vos sos música, así de simple y poderoso.

¿De qué hablan tus canciones?
Las temáticas son muchas: amor, desamor, introspección, cuestiones existenciales, historias, ideas que me conmovieron de cosas que leí, juegos de palabras y muchas imágenes. Me gusta mucho el roll de la imagen en la poesía, como un cuadro de palabras que va construyendo una idea más grande; son interpretaciones poéticas de cosas que siento, que me atraviesan. En general no sé de qué voy a hablar antes de empezar a escribir, es como que la cosa se va develando ahí, on line.
Otras veces tengo algo escrito, una idea que quiero desarrollar, y le agrego música y la voy esculpiendo para que sea también melódica.
El proceso de escribir las letras me demanda siempre mucho tiempo y muchas tachaduras. Soy bastante cuidadoso de la palabra escrita y de la belleza o la incomodidad que se puede generar con esa hermosa herramienta humana.

¿Qué esperás que pase con tus canciones?
Me gustaría que conmuevan, que movilicen al que las escucha. En mi vida, muchas canciones que escuché me brindaron una experiencia muy fuerte, me regalaron algo que es indescriptible y mágico.
No podría decir exactamente por qué o para qué hago una canción. Creo que no podría No hacer canciones. Eso sería para mí como una forma de estar muerto.
Muchas veces me sorprende a dónde llegan las canciones y las cosas que se generan en la gente que las escucha, como interpretaciones que hacen o melodías que les parecen atractivas y esas cosas. Para mí eso es hermoso, pero no es el fin de hacer una canción. Yo diría que componer es bellamente inevitable.

¿Cuándo empezaste tu camino solista, por qué?
Mi camino solista está muy acompañado. Siempre estoy envuelto en algún proyecto de banda. Supongo que ahora mismo estoy en un estado de gestación de alguna banda nueva que me permita hacer sonar las canciones que fui componiendo a lo largo de mi historia musical. Una banda es algo que, a mi manera de ver, tiene necesariamente que trascender lo meramente musical como experiencia compartida. No concibo estar en un proyecto conjunto sin compartir una amistad y las cosas que esto conlleva. Cuando eso se desdibuja, prefiero no formar parte. Pero, como no me imagino sin tocar, últimamente estuve haciendo algunas presentaciones solo, con mi guitarra. Es una experiencia nueva y muy linda, que me permite conducir más íntimamente el ánimo de cada canción. Sin embargo, mi historia me ha demostrado que no soy de llevar adelante algo solo y siempre estoy en contacto con amigos músicos que se suman a alguna propuesta. En este preciso instante estamos generando un proyecto nuevo, El Color, junto con Pablo Úngaro, Lucho Rodríguez y Cristian "El Tano" Cesario, que es un artista plástico que pinta cuadros mientras nosotros estamos tocando. Este es un proyecto muy versátil, en el que no solamente compongo yo y que no interfiere en mis ganas de seguir con las presentaciones en las que estoy solo con mi guitarra y en las que, además de canciones nuevas, recorro temas que fui haciendo a lo largo de mi vida. Es como algo paralelo.

¿Cómo ves la escena musical?
La verdad es que no soy el que más conoce la escena musical actual. No soy muy salidor y creo que para conocerla debería estar más cerca. Dicho esto, de vez en cuando alguna escapadita me hago y lo que veo me sorprende. Muchos pibes y pibas que están mucho menos contaminados de estupideces que nada tienen que ver con la música de lo que estábamos nosotros (ya tengo treinta y seis...) a los veintipico. Veo propuestas muy sinceras y con menos impostación. Escucho muchos chicos solistas (algo poco habitual en "nuestra época") que tienen cosas muy poderosas para decir y músicas tan bien planteadas como ejecutadas. Hay muchos chicos que están incorporando cada vez más cosas de nuestro folklore y nuestra música popular y lo hacen muy bien. También hay mucha porquería, claro. Pero, en general, veo una escena que está proponiendo algo nuevo y yo celebro que pase eso porque indica que estamos a salvo.

¿Con que músicos de tu entorno te sentís emparentado?
Llevo haciendo música muchos años. Conocí bastantes músicos, más que nada entre los dieciocho y los veinticinco. En esos años se armó una especie de grupete hermoso de pibes que queríamos ser escuchados y ser vistos. Con muchos de ellos seguimos estando en contacto musical, Rodra López, Guille Santos, Marian Villasante (dueño del Árbol Caído, una especie de Aleph energético-musical), el "Gaita", Frank Real, Dani Herrero, Rochu Bernardiner, Nico Mucci, Lucas Cirilo, Pablo Úngaro, Lucho, Baru, Tur, son muchos. Agrego a la lista a mi querida Sole Helicópteros que, si bien no hace música, muchas de las cosas que hicimos se debe a su incontenible amor. Con todos ellos viví mis más hermosas aventuras musicales. Son parte de mi vida.

¿Encontrás alguna identidad musical propia de tu zona o circuito?
Absolutamente. Muchos de los discos que escucho fueron hechos acá, muy cerquita. Algunos en las casas de los músicos. Hay mucha buena música ahí. Los discos de Minas, de Ánima Bendita, discos de Amor Elefante y de Primavera Interior, las canciones de Alegrías del hogar y las del El Extra & Los Imposibles, es música que está presente en casa. Luego voy escuchando en la compu algunas cosas más nuevas, como Mil Cometas y Facundo Galli, discos como el de Los Reyes del Falsete o el de la Mauro Conforti y La Vida Marciana, canciones de Satélites, de Her Cass. Sé que estoy olvidándome de muchas cosas que escucho y me resultan muy plecenteras, pero bueno… Hace poco volví a escuchar un disco de la fugaz banda Natural, que siempre me hace acordar a la mañana.

¿Un disco?
"Amor Elefante" de Amor Elefante.

¿Una canción?
"El puma", de Ánima Bendita. "Grand Routier", de Minas.

¿Una frase?
Voy a elegir dos: "Soy ciudadano del mundo y mi religión es hacer el bien", de "Atentado pacifista", Minas, y "Todo hoy es hermoso", de “Hoy es hermoso”, Amor elefante.

¿Un espacio?
Casa, con mi hijo Fran.

¿Con quién continuamos esta serie?
Rochu Bernardiner →


EL MÚSICO POR SU CANCIÓN: "CAZANDO LUCES".